Empatia: esa particular forma de ponerte en el lugar de tu prójimo (Psicología humana, para el desarrollo asertivo)

“Dime cómo concibes al ser humano
Y te diré como te relacionas con él”
Carlos Mogollón

El lograr entender las diversas actitudes que tenemos los seres humanos, al momento de la convivencia de unos con otros, hacen que nuestras relaciones interpersonales sean cada vez más asertivas. Es importante aludir que la asertividad, en lo que es la interacción en sociedad, permite una mayor seguridad emocional y reconocimiento de esa defensa psicológica, que podemos llegar a fortalecer cada vez que nos reconocemos como seres sociales.

Cuando somos asertivos, disminuye esa diferencia que existe entre lo que somos en realidad (conducta habitual) y el cómo deberíamos ser (conducta ideal). Es decir, que mientras logremos ejecutar esa conducta asertiva expresando y ejerciendo el derecho que todos (as) los ciudadanos (as) que hacemos vida en sociedad obtenemos (expresando nuestras opiniones) contribuimos al desarrollo de nuestras comunidades y sin duda alguna al mejoramiento de nuestra calidad de vida.

Es imprescindible tomar en cuenta que la asertividad es un factor significativo en la interacción con las demás personas, ya que permite relaciones empáticas y cuando afloramos esa empatía logramos fortalecer y poner en práctica uno de los valores éticos más importantes en la vida de una persona, como lo es la honestidad lo que nos conlleva a ser más auténticos.

Para el autor Riso. W. (2002), la asertividad fortalece el amor propio y la dignidad: “Para exigir respeto debo empezar por respetarme a mí mismo y reconocer aquello que me hace particularmente valioso, es decir: debo quererme y sentirme digno de amor. Precisamente, la dignidad personal es el reconocimiento de que somos merecedores de lo mejor”. (pág.21).

Todo lo planteado y desarrollado anteriormente, es dando respuesta y fundamentando la importancia que tiene el poder comprender la psicología en el desarrollo de las relaciones interpersonales. Por ello, la convivencia exige el cultivo y el fomento en las personas de la apertura y la acogida para que las relaciones interpersonales puedan llegar a la concentración de intereses comunes. Asimismo, nos permita esta reconocer en el otro sus capacidades, habilidades, fortalezas, limitaciones, debilidades y aspiraciones, siempre con miras a un crecimiento, desarrollo y progreso personal.

Por:Betzabeth Luzmar Mogollón Nava
Publicado en la prensa: Yaracuy al día
de fecha 5/11/2014 página 6 de opinión.