EN EL DIA INTERNACIONAL DE LA FAMILIA (VALORES MORALES Y ESPIRITUALES EN LA VIDA CRISTIANA)


SINOPSIS


Ante la deplorable situación que vive nuestra sociedad actual, es necesario hacer una revisión de nuestra manera de vivir, hacia donde van dirigidas nuestras metas en todos los ámbitos de nuestra sociedad, cuales realmente son nuestros objetivos, como seres humanos debemos indagar (de manera sincera) que realmente hay dentro de nosotros mismos. Que buscamos? Que perseguimos?, que queremos de la Vida?… hacia donde queremos llegar?  Para ello tenemos que enmarcarnos dentro de la teoría (Teólogo-Psicológica) de la “Angustia Existencial” que martilla las preguntas mas comunes que cada ser humano se plantea en su interior: “…DE DONDE VENGO?… QUE HAGO AQUÍ?… CUAL ES MI MISIÓN … HACIA DONDE VOY?… ” Planteadas estas interrogantes, en mi condición de Líder dentro del campo Espiritual me agarro de las Sagradas Escrituras y en los Libros de Los Salmos y Los Proverbios pude conseguir este Consejo Divino: “EL PRINCIPIO DE LA SABIDURÍA ES EL TEMOR A JEHOVASalmos 111:10 – Proverbios 1:7 – 9:10 Partiendo de esta base Bíblica, la cual podríamos definir (sin temor a equivocarnos) como un Valor Espiritual”, podemos empezar a dar respuesta de manera absoluta al marco de la teoría de la “Angustia Existencial”. Este Valor (como también los Valores Morales) deberían ser sembrados en el seno de todo Hogar y estaríamos materializando la Escritura de Proverbios 22: 6 que Dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Estamos en tiempo determinantes, nadie puede dar lo que no tiene, y ahí podemos ver la razón por la cual impera la carencia de “Valores” existentes en nuestra Sociedad Actual. Es necesario que toda Persona (Llámese: Padre, Madre, Maestro, líder, Educador etc.) se escudriñe así mismo, cuales son los talentos con los cuales cuenta, reconozca su Posición y Actúe en Prò de esa siembra de “Valores” dentro de la Sociedad en que vivimos y en donde tenemos que dar lo mejor de nosotros mismo, dar buenos frutos como seres humanos, como Padres, como Ciudadanos, como Hijos de Dios. Así cosecharemos una Sociedad llena de: Tolerancia, Respeto,  Justicia, Amor y Paz.

“NOTA IMPORTANTE”

Todo Ser Humano, toda Persona cuenta con un Poder de Parte de Dios llamado: “Libre Albedrío” (acepta o rechaza), por lo cual, el presente estudio, tiene como Objetivo,  solo resaltar en la instrucción y guianza de los aspectos morales y Espirituales Básicos de la Vida del Ser Humano dentro de la Sociedad en la cual se desenvuelve, no pude ser considerado como un estudio que intenta Dogmatizar,  Adoctrinar o Evangelizar a ninguna persona o grupo en Particular.

 

Th.D. Rvdo.  Josué Gómez

Tipos de Valores


LOS VALORES SE APRENDEN EN CASA

 

“LA EDUCACIÓN”

 

La Escritura clave para esta ocasión es Proverbios 22, verso 6: “Instruye al niño en su carrera, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.”

La educación es muy importante en la vida de toda persona, esa afirmación no se refiere únicamente a            la enseñanza que se recibe en la escuela, pero también a la que es recibida en su hogar, de sus padres, y sobre todo la enseñanza de la Palabra de Dios. En la educación los padres tienen un papel fundamental, pues ellos son los que estimulan a sus hijos y luchan para que ellos siempre vayan a la escuela, para que puedan hacerse de una buena profesión y tener una mejor calidad de vida.  La enseñanza que el niño recibe en el hogar, aun antes de iniciarse en la escuela, es muy importante, pues es a través de las acciones, sentimientos y actitudes que uno ve en la familia, que uno aprende los valores fundamentales que luego serán tratados en la educación formal. Según la teoría del filósofo francés Rosso: “Solo se logra el perfeccionamiento humano, por medio de la educación.” Y el perfeccionamiento del ser humano (Como Ser Trino) solo puede venir de una manera completa, o sea, en Alma, Espíritu y Cuerpo. Cada uno de esos elementos constitutivos necesita ser alimentado. El Cuerpo Físico, se alimenta de arroz, habichuela, carne, pescado, vegetales, frutas y otras comidas. El Espíritu o intelecto se alimenta del conocimiento adquirido por medio de los Estudios Académicos. Y El Alma del conocimiento de Dios a través de las Sagradas Escrituras. Una persona considera haber obtenido éxito en esta Tierra cuando alcanza una buena profesión, logra encontrar una buena persona para casarse y tener una familia y pueda proveerle buenas condiciones de vida. La educación es protagonista en todo ese proceso. De igual manera la enseñanza de la Palabra de Dios es lo más importante para el alma de la persona. Y conforme a las Escrituras esta es una Responsabilidad de los padres y también de los abuelos, como dice en Deuteronomio, capítulo 4, verso 9: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.” Y como dijo el proverbista Salomón: “Los hijos entendidos, sabios, reciben el consejo de sus padres y lo ponen por obra en sus vidas.” (Proverbios 13:1) La Biblia también enseña a honrar padre y madre, que es un mandamiento con la promesa de que se alarguen los días en la Tierra que Dios nos da. Es importante que los hijos comprendan que muchas veces lo que hacen sus padres es buscando lo mejor para ellos, aunque no les parezca así de momento. Es un privilegio ver niños y jóvenes obedientes a sus padres y también a Dios, en esa etapa de la vida deben aprovechar el tiempo para estudiar y hacer una carrera, pues todavía no tienen las responsabilidades que tendrán en la vida adulta, no olvidando de dedicar tiempo para servir a Dios y trabajar en Su obra, como dice en Eclesiastés, capítulo 12, verso 1: Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.”

Un gran ejemplo de buena educación de una persona que recibió una enseñanza muy especial de la Palabra de Dios, es el caso de Jesús; dice la Escritura que el niño crecía en estatura, en conocimiento divino y en gracia delante de Dios. Cuenta un pasaje de San Juan que los judíos se maravillaban del conocimiento que Jesús tenía de las Escrituras, diciendo: “¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado?” (Mateo 2:47) Jesús no había ido a la universidad, no había ido al seminario, pero en la casa su madre; y también de seguro José, le enseñaban las Escrituras, le enseñaban a temer a Dios y guardar los mandamientos divinos. Los padres le contaban las historias de la Toráh y de los Profetas cuando pequeñito, hasta que ya podía leerlas; pero la revelación divina venía del Cielo. Nosotros podemos hacer todo lo que nos corresponde, y Dios se encarga de hacer su parte con nuestros niños, porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios. Nosotros hacemos la parte nuestra: hacer que ellos escuchen la Palabra, Dios se encarga de que la fe, la revelación, venga a ellos. Por lo tanto, los padres están llamados a colaborar en esa enseñanza que tienen que tener los niños, porque todos queremos que nuestros niños vayan creciendo en sabiduría, conocimiento y en temor de Dios.

“EL TEMOR A DIOS”

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 Eclesiastés, capítulo 12, versos 13 al 14: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”

La base para el respeto es el temor a Dios: “Teme a Dios,” nos enseñó el sabio Salomón hijo de David y rey de Israel. En otro lugar Salomón también nos muestra que el temor además de ser la base para el respeto, es también la base de la sabiduría. El principio de la sabiduría es el temor del Señor. Cuando habla de temor a Dios, eso no quiere decir que uno le tenga miedo, sino respeto y reverencia. Hay temor en desagradarle; aun cuando actúa mal de una u otra forma usted no desearía haberlo hecho por temor en desagradar al Señor, ese es el principio fundamental del temor a Dios, y eso es mucho más amplio que solamente decir que teme y respeta al Creador. Dios demanda respeto de toda Su creación, Dios demanda que haya respeto de unos a otros. A medida que yo le respeto a usted y usted a mí, estamos respetando a Dios. Cuando una persona habla en contra de otra no se está portando de acuerdo a la Escritura, estamos llamados a orar unos por los otros; si alguien ha caído, levantémosle, ayudémosle, eso nos fortalece como grupo unido de creyentes en Dios. Cuando no actuamos así, no obedecemos a Dios y por consiguiente lo desagradamos. No importa a qué Iglesia usted asista, lo importante es ser miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo, de la Iglesia amada, en esa Iglesia Dios requiere unión, esa es la base de la prosperidad de la Iglesia. Si somos todos miembros de un mismo cuerpo, no podemos decir: “Mano izquierda, no me gusta la forma como trabajas, por eso te voy a cortar,” ese tipo de comportamiento desagrada a Dios, pues si somos todos partes de un mismo cuerpo, se requiere que nos mantengamos completamente unidos el uno con el otro. “En esto conocerán todos que son mis discípulos: si tuvieres amor los unos con los otros,” dijo Jesús. (San Juan 13:34, 35) Si usted deja que nazca alguna raíz de amargura en su corazón por las acciones de tal o cual persona, usted se estará produciendo un daño, y ese sentir puede sacar a Cristo de su vida. Sentimientos negativos alejan al Espíritu Santo. Hable cosas buenas de su semejante; las palabras negativas vienen a ser un veneno tanto para la persona que las habla, como para la persona de quien se habla, esas palabras envenenan al espíritu. La persona responderá delante de Dios por sus acciones, porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta buena o mala. (Eclesiastes 12:14)  Si acaso hay alguna raíz de amargura en su interior, no pase eso a otras personas, más bien ore a Dios para que Él saque ese sentir de su corazón. Sirvamos a Dios de todo nuestro corazón con temor y temblor todos los días de nuestras vidas, conscientes de que compareceremos ante el tribunal de Cristo. Con gozo, con ánimo, con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todo nuestro espíritu y con toda nuestra mente, sirvamos al Dios de nuestra salvación. Estamos llamados a mantenernos unidos en el Amor Divino, Dios se agrada en que Sus hijos se respeten, ese respeto eleva nuestro espíritu y nos acerca más a Dios. “Teme a Dios y guarda Sus mandamientos.” (Eclesiastés 12:13) Esa enseñanza debemos llevarla en nuestros corazones para que el fruto de nuestro trabajo sea dulce y agradable a Dios.

“ADORACIÓN A DIOS”

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 La Escritura base que tomamos para entender más sobre la adoración, se encuentra en el libro de San Juan, capítulo 4, verso 23: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” ¿Qué significa la Palabra: “Dios”? Dios es objeto de adoración, y toda la creación fue hecha por Él para adorarle: para alabarle, para glorificarle y para dar testimonio de Sus obras; por eso desde la mañana se puede ver y escuchar a los pajaritos cantando, aún antes de salir y de comer, lo primero que hacen es alabar a Dios, glorificarle, adorarle con los cánticos de alabanzas que ellos ofrecen. Lo mismo ocurre con las aves, los animales y toda la creación. Por eso el salmista cantaba: “Los Cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de Sus manos.” (Salmos 19:1) Dios hizo para Sí una creación que le reconoce, le adora y le glorifica con toda su alma. La persona que se allega a Dios para adorarle, debe hacerlo con reverencia, tenemos que adorar a Dios correctamente, no es una cuestión de emoción, hay que hacerlo bien, de acuerdo a la Palabra de Dios, (1 Cor. 14:15)  para que la adoración sea aceptada. La adoración pertenece al único Dios Creador de los Cielos y de la Tierra.

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“LA FAMILIA”

 

“LA UNIDAD FAMILIAR”

 

 Es muy importante que la familia esté integrada en las cosas de Dios, alrededor de la Palabra de Dios; por eso el rey Salomón con toda su sabiduría dada por Dios nos da una gran lección: “Instruye al niño en su carrera, aún cuando fuere viejo no se apartará de ella.” Es responsabilidad de los padres y de los abuelos instruir a los niños en el camino del bien, pues Dios le ha puesto delante del ser humano el camino del bien y el camino del mal, y aconseja a escoger el camino del bien, esa debe ser la instrucción de los padres hacia los hijos: enseñarles el camino que los conduce al bien, a la bendición y a la Vida eterna. Cuando los niños aprenden eso, aún cuando sean viejos no se apartarán de ese camino, y ese es también el consejo de Moisés: que no se aparte de tu corazón las obras del Creador todos los días de tu vida. O sea, que cada día dedique un tiempo a la lectura de la Biblia, de la Palabra de Dios, de la historia de la vida de los Profetas y justos del pasado, que son un espejo para nosotros, los padres deben enseñar a sus hijos el temor del Señor, la reverencia delante de Su Palabra, el amor a Dios sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a sí mismo. Dios es el dador de la vida, como dádiva de Dios la vida debe ser cuidada y preservada, nadie puede decir: “Me cansé de esta vida y me la voy a quitar.” Los padres están llamados a inculcarle en sus hijos el temor del Señor que desvía al hombre del mal, conforme a  Proverbios, cap. 16, verso 6. Es muy importante que la familia esté integrada, pero más que eso es que esté integrada con Dios, esa integración se logra cuando la familia se reúne e invita al Señor para que esté entre ellos como invitado de honor, pues Él es digno de toda honra y gloria por los siglos de los siglos .Así como los padres están pendientes de que no falte el alimento en la mesa para sus hijos, tampoco pueden olvidarse de proveerles el alimento espiritual, alimento para el alma. Es como una semilla que al ser sembrada y cuidada, producirá según su género, así también es lo que sembramos en el corazón de nuestros hijos, si cuidamos para que la semilla de la enseñanza de las cosas de Dios, germine, ella fructificará; esos son los dulces frutos que uno recoge en su vida: los frutos del amor, de la justicia y de la paz. Enseñar la Palabra de Dios es la más eficaz medicina preventiva en contra de la violencia, en ella está el fundamento de la fe, del temor, del respeto, del amor, de la justicia, de la bondad, de la misericordia, de la vida y de la bendición. Con todos esos principios operando en la vida de las personas y de la familia, el resultado solo puede ser la paz y la armonía en el hogar y en la sociedad. Dedique tiempo con su familia para escuchar de Dios y para estudiar Su Palabra. Al despertar, antes de salir al trabajo o a la escuela, reúnanse todos los miembros de la familia, todos los que conviven bajo el mismo techo, oren a Dios, canten un cántico de alabanza y de gratitud a nuestro Padre celestial, por ese día más de vida que les ha concedido. Pídale Su guianza en ese día, escuche una porción de la Palabra de Dios, esa práctica diaria fortalece los vínculos entre los miembros de la familia y los fortalece en la fe. Así es en la familia, y así debe ser en la familia humana. (…) Si queremos tener niños obedientes, buenos y que sean una bendición para el hogar, para la comunidad y para el país, tenemos que guiarlos en el camino de Dios. Los adultos tienen la responsabilidad de velar por las nuevas generaciones, por eso conscientes de que hay peligro en el mundo en cuanto al tema de las drogas, y conociendo todo el mal que causa, hay que velar y evitar que otras personas traten de introducir drogas en las escuelas, sea en el patio o en la parte externa, como en otros locales públicos en donde los niños y los jóvenes estén vulnerables al ataque de malas influencias. Nosotros queremos que nuestros niños sean personas útiles, queremos que estudien, se hagan profesionales y sean de provecho para la sociedad, sean de bendición para sus padres, sean de bendición para sus hogares cuando se casen y para los hijos que tengan. Nuestros hijos necesitan recibir instrucción espiritual para que teman a Dios, y conozcan al Dios Creador de los Cielos y la Tierra y conozcan Su Programa para esta creación. Hay que enseñarles que la vida es un regalo que Dios nos dio para que la apreciemos y la cuidemos, con ella tenemos la oportunidad de hacer contacto con la Vida eterna y de poder vivir en un Reino de paz y amor que durará para siempre.

“EL MATRIMONIO.”

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 Ahora, hay un programa en todo esto,  (Gn 2:24) y nosotros tenemos derecho a entrar a ese programa siguiendo los pasos establecidos: casándonos y teniendo nuestros hijos; y como toda dádiva conlleva también una responsabilidad, le toca a cada pareja conducir a sus hijos en el camino de Dios. También le toca a la pareja cuidar para que sus hijos estén bien alimentados, tengan oportunidad de estudiar y crecer en estatura y conocimiento, independientemente de la situación económica de esa familia. Si ha decidido tener hijos, tienen que luchar para proveerles lo mejor posible, y así toda la familia en unión pueda trabajar en la obra de Cristo. Los hijos deben ser de bendición en su hogar, y para eso necesitan una enseñanza correcta desde que están en el vientre de su madre, para que se comporten correctamente, sean obedientes y honren a su padre y a su madre. Ése es un mandamiento con promesa. Recuerden que siempre vienen problemas, luchas y pruebas en los hogares, pero busque a Dios y Él lo ayudará. Lo que necesita usted es mantener el amor que ha sentido por esa joven y la joven por el joven, para que permanezca. Alimente la llama del amor para que cada día esté Más ardiente y tenga más luz.

“EL TIEMPO”

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Para obtener una buena cosecha de bendiciones es Necesario el conocimiento de las leyes divinas. La humanidad muchas veces se encuentra en una condición en la cual uno dice: “Yo no tengo tiempo para jugar con los niños, o para compartir con mi esposa, y aún menos para buscar a Dios.” Recuerde que ese mismo Dios que le ha dado la vida para que usted la administre, (Eclesiastés 3) requiere que usted le busque, le adore, le sirva y saque un poco del tiempo de la vida que Dios le dio para a Él. La persona necesita también dedicar tiempo para alimentarse adecuadamente, para practicar alguna actividad física, para el cuidado con el aseo del cuerpo. Todo eso está bien, pues ese cuerpo que Dios nos dio debe ser cuidado, pues es por medio de él que vamos a cumplir la labor que ha sido determinada para nosotros, para cumplir el propósito de Dios en nuestras vidas. Pero también necesitamos tiempo para compartir con las personas que amamos, con nuestras amistades para fortalecer el vínculo que nos une a la familia humana; necesitamos tiempo para crecer en conocimiento, para estudiar, para desarrollar nuestras aptitudes que nos ayudan hacer mejor las tareas que nos ha sido confiadas. En medio de tantas cosas que necesitan tiempo para ser bien hechas, usted ha sido puesto como el gerente de todas esas labores, (Eclesiastés 3:17) de todas esas tareas, pues Dios le ha dado el libre albedrío; de una buena administración del tiempo va a depender la felicidad de uno, la armonía, la buena calidad de vida y la paz. Pero debemos entender que nuestra vida depende de un plan mayor cuyo Arquitecto es el Creador de los Cielos y de la Tierra, y Él nos ha puesto para vivir en un tiempo específico dentro de ese programa mayor, para una labor que Él requiere que nosotros hagamos. Cada uno dará cuenta a Dios por sí mismo, por eso hay que vigilar bien el tiempo en que se vive de acuerdo a la Palabra de Dios. Conforme al propósito divino este es nuestro tiempo para vivir en esta Tierra; por lo tanto, hay que vigilar el deseo de nuestro corazón, vigilar las palabras que salen de nuestra boca y vigilar cómo utilizamos nuestro tiempo, porque de todo eso depende el resultado que hemos de obtener, de todo eso depende nuestro futuro. Aproveche el tiempo que Dios le dio para vivir en esta Tierra, para trabajar en Su Obra y hacer tesoros en el Reino celestial.

“MUJER VIRTUOSA”

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 Proverbios, capítulo 31, verso 10: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.”

El rey Salomón era un rey muy sabio, y tuvo la sensibilidad para expresar de manera tan poética el valor de la mujer; ella es tan valiosa que no se puede comparar a piedras preciosas. Dios creó a la mujer no para que estuviera subyugada por el hombre, Dios la creó para que estuviera a su lado como una ayuda idónea, fue el mejor regalo que Dios pudo haber creado para su amigo Adán, con ella podía compartir todos los momentos de su vida: las alegrías y las circunstancias difíciles. La mujer vino para traer un brillo todo especial a la creación divina, su ternura es un valor inestimable. Dios puso en la mujer en la sensibilidad para conducir su hogar en armonía, sabiduría para criar a sus hijos en el temor del Señor y conocimiento de su voluntad para que le sirva de todo corazón. A través de la historia de la raza humana, encontramos que han surgido en la escena damas que han sido instrumentos de amor, de paz y de bendición, (Sara, Rebeca, Ester, Rut, Maria) son mujeres que han dejado sus nombres registrados como ejemplo de perseverancia, de fe y valor. A la mujer Dios le confió la misión de procrear para que el linaje humano no dejara de existir. Tener hijos es para una mujer una bendición grande, si ella asume esa tarea con responsabilidad siendo por lo tanto un instrumento de amor, por amor trae hijos y con amor mantiene en su hogar la paz y la armonía. Cuando se alcanza la paz en la familia, luego eso se proyecta hacia su comunidad, hacia su Iglesia y hacia todo el país, porque la familia es la base de la sociedad y en ella la mujer ejerce papel fundamental. En los días actuales la mujer ha alcanzado nuevos espacios y en todos ellos ha transformado sus huellas, esa mujer dinámica, trabajadora, que lucha por el bienestar de su familia y de ella misma, que se valora y reconoce el valor que Dios le ha Acreditado, es el símbolo de la mujer actual. Pero lo más importante es que sea una mujer espiritual, las cosas de Dios tienen que tener un lugar central en su vida, a ella le toca guiar a sus hijos en el camino de Dios, en el camino del bien, en el camino de la vida, es tan importante la mujer para Dios, que la ha puesto como la representación del Cuerpo de Su Iglesia amada formada por los hijos e hijas de Dios. En la unión de un hombre con una mujer Dios refleja el vínculo de amor que tiene con los creyentes en Él, por eso no se puede describir el valor de la mujer, como dijo el proverbista: “Sobrepasa en gran manera el de las piedras preciosas.” Así como Dios dio a todo ser humano el libre albedrío, también a la mujer le ha dado la libertad de elegir su camino, pero Dios aconseja que se tome el camino que conduce a la vida y a la bendición. La mujer virtuosa primeramente teme a Dios, es pacífica, sabia, misericordiosa y prudente; la mujer sabia edifica su casa, su hogar, (Proverbios 14:1) y aunque pase por situaciones difíciles su fe sigue confiada en Dios. Llegar a ser una mujer tal cual Salomón la describe en Proverbios, es un proyecto de vida. Llegar a ser confiable ante los demás demanda una actitud favorable que lleve en cuenta los principios de la verdad y de la justicia. Un valor importante que debe tener la mujer, es un corazón solícito y dispuesto en ayudar a su prójimo. Todos estos valores son la base para una sociedad más justa, humana y pacífica, por eso es tan importante la posición de la mujer en el mundo. En sus manos está el poder de cambiar, de transformar la realidad, todo el potencial le ha sido dado por Dios, es cuestión de lo que use. Póngase en las manos del Señor para que Él le use conforme a Su voluntad perfecta, busque entender el propósito de Dios para su vida. Cada persona ha venido a la Tierra con una misión, si uno no se ajusta a ese programa puede pasar por esta vida en vano y perder la más grande oportunidad de cumplir su misión, y luego recibir los beneficios y galardones que están destinados para aquellos que sirven al Creador con toda su alma, con toda su mente y con todas sus fuerzas. No hay distinción entre hombre y mujer, sino entre los que cumplen la voluntad de Dios y los que no la cumplen. (Proverbios 10) Que Dios nos ayude a no perder esa oportunidad única de hacer contacto con la Vida eterna, de trabajar en Su Obra llevando una vida llena de las virtudes del Espíritu Santo.

 NUESTRAS ACCIONES SON FRUTO DE NUESTRA MANERA DE PENSAR”

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“EL PENSAMIENTO POSITIVO.”



Proverbios 23, verso 7: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, al es él.” A través de esa Escritura podemos ver que la persona es negativa o positiva conforme a sus pensamientos. Si en el corazón el pensamiento de la persona es negativo, lo que va a ser reflejado en su vida es el negativismo; y si en el corazón sus pensamientos son positivos, esa es una persona positiva. Del corazón salen todos los pensamientos del ser humano, tanto los buenos como los malos. Con el pensamiento la persona proyecta y sueña lo que quiere para su vida; y si uno no cuida su pensamiento, no está cuidando lo que sueña, aunque las circunstancias sean negativas, nuestros pensamientos tienen que ser siempre positivos. El Pensamiento positivo es más poderoso que las circunstancias negativas, por eso no vale la pena soñar o pensar cosas negativas, porque va a producir resultados negativos, como la enfermedad, conflictos internos y externos en la vida de la Persona y por consiguiente la infelicidad. (Proverbios 24:8) Nuestras acciones son el fruto de nuestra manera de pensar. Cuando se piensa en forma negativa se habla en forma negativa y luego automáticamente se actúa en forma negativa. El pensamiento negativo es como un imán que atrae cosas malas para la persona. Recuerde que a toda persona le llegan pensamientos malos y buenos, no deje que los malos pensamientos echen raíces en usted, córtelos para que no pasen al alma, porque le harían mucho daño, combátalos desde lo profundo de su corazón. (Proverbios 12:2)  “¿Y cómo lo hago?” Pues subiendo a su mente pensamientos positivos, piense en las cosas de Dios, medite en Su Palabra, cante, pues el que canta alegra su corazón, así las cosas dañinas se alejarán de su vida y usted evitará muchos problemas para sí y para los demás. Usted tiene el poder de controlar su manera de pensar, sacando lo que es malo y sustituyéndolo por un pensamiento bueno para que le produzca un resultado positivo y pueda lograr la victoria, porque cuando se piensa positivamente con fe y se actúa en fe, se puede lograr el éxito en lo que trabajo, a su comunidad y a su país. Por eso necesitamos tener siempre una mente positiva. Toda persona debe ser positiva en las cosas que tiene que hacer en su vida para que tenga éxito y satisfacción. La vida de todo ser humano es de acuerdo a las intenciones del corazón, y de acuerdo a como él piense en su alma es lo que será manifestado en su vida, usando diferentes mecanismos para realizar los pensamientos de su corazón, de su alma. Por eso el proverbista Salomón decía que: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él brota la vida,” Proverbios, capítulo 4, verso 23. Es del subconsciente que salen todas las cosas que luego se materializan en la vida de la persona. Cuando una persona tiene una meta, debe caminar hacia adelante sin preocuparse de las circunstancias negativas que le puedan rodear o tratar de impedir que se obtenga lo que se está buscando. Así también es para el que busca la bendición de Dios, no ve las dificultades sino que tiene la mirada puesta en la bendición que es su meta. Del corazón salen los malos pensamientos con todas las cosas que conllevan esos malos pensamientos, y también salen los buenos pensamientos con todo lo que conlleva esos buenos pensamientos. Es muy importante que en el camino de la vida el pensamiento de nuestro corazón sea correcto, que deseamos. Siempre tenemos que mirar más allá de los problemas, y cuando vemos un obstáculo debemos mirarlo como un escalón más hacia el plan y propósito de Dios para nuestra vida. (Romanos 8:28) Esa es la manera más efectiva para convertir los problemas de la vida en beneficios. Nuestra vida es un sueño hecho realidad, y deseamos que nuestro futuro sea la realización de un sueño positivo. En el proceso de materialización de sus sueños tenga entusiasmo, tenga alegría, tenga fe, tenga esperanza y tenga amor, ame sus sueños y ame a su prójimo. Con la mente negativa nada sale bien, el negativismo afecta no solo la persona, sino también a su familia, a sus vecinos, a sus compañeros de no haya maldad en la forma de pensar, que no haya intensión de hacerle daño a nadie, sino que haya amor hacia las personas y deseemos el bien de todas las personas. Recuerde que usted es el protagonista de la película desu vida, y todos queremos ganar el premio, el Óscar de la Vida eterna. Nunca se desanime en la vida, siga adelante que Dios le va a ayudar, mire la vida desde el punto de vista positivo, en la forma en que Dios la ve, así usted pensará como Dios y dirá: “Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios.”

“NO HABLE SIN PENSAR”

EL PODER DE LA PALABRA


“EL PODER DE LA PALABRA.”


Si usted quiere recibir bendiciones, hable palabras que produzcan bendición, el proceso es sencillo: primero piense, no hable sin pensar, porque si habla sin pensar, corre el riesgo de hablar cosas que le producirán resultados negativos en su vida. (Mateo 12:36) Analice su sentimiento delante de cada situación y en cada circunstancia de la vida. Si no hay un buen deseo, un buen sentir, pídale a Dios que le dé un corazón puro, amoroso, misericordioso, para que las palabras que salgan de su boca sean de acuerdo a la manera de sentir. (Salmos 37:30) Analice cada palabra, consciente de que ella tiene poder de transformar las circunstancias, transformar la vida, tanto para el bien como para el mal, el mismo Dios se rige por esa ley; para crear el universo Él primero tuvo un buen sentir, entonces planificó, pensó lo que iba hacer, luego habló, vino entonces a existencia toda la creación, y vio Dios que era bueno, porque su sentir era bueno. Así debe ser la actitud nuestra, pues Dios hizo al hombre allá en el principio a Su imagen y semejanza. Dios requiere que Sus hijos sean como Él, por eso encontramos en la Escritura a Dios diciendo: “Pensé y hablé.” Y si somos a Su imagen y semejanza, tenemos también que pensar antes de hablar, por eso es que el ser humano está llamado por Dios a ser presto para oír y tardo para hablar,  (Santiago 1:19) porque si uno es tardo para hablar, entonces tiene tiempo para pensar. Muchas personas no saben que la palabra que se habla tiene poder para crear cosas buenas o malas. Cuando alguien habla bien de otra persona, esa palabra no puede crear enemistad, no puede crear un problema, no puede crear una pelea, lo que crea es un buen ambiente, lo que crea es un buen sentimiento de esa persona hacia la otra persona. Cada palabra que se habla tiene una intención, (Mateo 12:37) porque una palabra hablada es una simiente, y el fruto de esa simiente es de acuerdo a la intensión. (Proverbios 10:11) Se requiere que entendamos que tenemos de parte de Dios algo muy, pero que muy, importante que Él nos ha dado para que nosotros podamos hacer todo lo que tenemos que hacer aquí en la Tierra. Por eso tenemos que saber cómo usamos la palabra, porque de acuerdo a como la usamos, va a ser el fruto de ella: bueno o malo. De lo que usted hable, eso va a recibir en su vida; si quiere beneficios, hable bien, de lo contrario son problemas lo que recibe. Si usted quiere mantener buenas amistades y quiere lograr grandes éxitos, cuide su lengua, ese miembro tan pequeño es capaz de causar grandes daños, (Santiago 1:26 – 3:5 – 3:6 – 3:8 – 1 Pedro 3:10)  pero cuando se sabe usar bien la lengua para hablar palabras correctas en el tiempo preciso, se produce una gran bendición.

“PERDONAR”

HACEMOS LAS PACES??

“EL PERDON”


San Mateo, capítulo 6, versos 14 al 15, en donde Jesús enseña a Sus discípulos a orar. Dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” En esa Escritura podemos ver que Dios lo perdona a usted como usted perdona a su hermano; y si usted quiere salir bien al pedir perdón a Dios por sus faltas y errores, pues debe también perdonar a su hermano. Esta es la regla de oro: “Con la medida con que medís, os volverán a medir.” (Mateo 7:2) Nosotros no podemos ignorar que cometemos errores, faltas y pecados en muchas ocasiones, porque el ser humano todavía no ha llegado a la perfección, tenemos que sobrellevarnos los unos a los otros. No debemos pensar que nuestro hermano ha deseado perjudicarnos, si él tuvo la intención de hacerle daño, él va a responder delante de Dios. Por lo tanto, no deje que una raíz de amargura de esa clase, se meta dentro de usted, sino que él cuando se dé cuenta va a venir a donde usted y le va a pedir perdón. Si usted ve que algo está mal con alguien, lo correcto es ayudarlo con cariño y con amor, no criticándolo y no condenándolo, sino ayudándolo y diciéndole: “Yo estoy orando por ti.” Si no hacemos así y criticamos a nuestro hermano, cuando cometamos una falta, ¿qué pasará? No podremos decir: “Yo no quiero que nadie me critique.” Recuerde que siempre lo bueno que uno desea para sí, es lo bueno que tiene que desear para los demás, así debemos siempre mantener nuestras vidas en un ambiente sano, en un ambiente de compañerismo, ya sea en la familia, en el trabajo o en la escuela. Nuestros corazones tienen que estar limpios, sin odio por ninguna persona, porque así tendremos paz para con Dios. Es muy importante que estemos Siempre dispuestos ayudar a los demás y también a perdonar a cualquier hermano, no importa lo que haya hecho, ore a Dios para que la misericordia que Usted quiere que él tenga con usted, también la tenga Dios con su semejante, sin importar los errores, faltas o pecados que haya cometido. Tome ánimo, tome aliento, y también sepa perdonar a los demás, no piense que el perdón es solamente para usted; lo bueno que usted quiere para sí, deséelo para los demás, y todo lo que usted pueda hacer por los demás, hágalo. Cuando sea establecido el Reino del Mesías en la Tierra, todos los problemas de la vida desaparecerán, ya no habrá ni memoria de ellos, y Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Lo Importante es que caminemos siempre adelante con la fe firme en las promesas divinas.

“EL AMOR”

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“EL AMOR DIVINO”

 

 Muchas personas dicen que aman a Dios, pero realmente no aman a Dios en la forma en que Dios dice que usted y yo tenemos que amarle. Tenemos que entender que hay amor divino y hay amor terreno. El Señor requiere, desea y espera que cada uno de nosotros le amemos con amor divino, porque el amor divino está sobre el amor terrenal. Cuando le preguntaron a Jesús cuál era el primer mandamiento, Él les dijo: “Oye Israel, el Señor nuestro Dios uno es, y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” (Marcos 12:29) Ese es el primer mandamiento, y el segundo es semejante a ése: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Cuando aparece Jesús en escena, Él refuerza esa conexión de la importancia del amor, tanto con sus hechos como con la enseñanza del amor como primer mandamiento. Jesús dijo: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.” (Juan 13:43) Nosotros hemos recibido esta enseñanza de parte de Dios, y como hijos obedientes tenemos que tener un corazón y una mente libre de todas esas cosas que separan a los hijos de Dios, y tener el amor de Dios en nuestros corazones para amar los hijos, amarnos los unos a los otros. Debemos amar a nuestros hermanos sin importar en qué religión o iglesia se encuentren. El amor divino sobrepasa todas las barreras sectarias, religiosas, políticas, sociales y culturales, las cuales casi siempre tratan de separar a los hijos de Dios. Nuestro Padre nos dirige y nos gobierna porque Él es nuestro Señor; y no le obedecemos de mala gana, sino con amor le decimos: “Tú eres nuestro Señor, Tú eres el Rey que gobierna mi alma. Por lo tanto, como Tú nos enseñes, así es. Obedeceremos Tu Voz.” Podemos decir como Josué: “Yo y mi casa serviremos al Señor.” (Josue 24:15) Es tan grande el amor de Dios hacia nosotros, que en Su Programa, en Su mente reservó para cada uno de nosotros un futuro muy especial, esa es la recompensa para todos Sus hijos que luchan y se esfuerzan por hacer Su voluntad. Cristo nos enseñó a ser personas útiles, personas de trabajo, personas de bien, personas que luchan en favor de su prójimo, amando a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo. Todas las bendiciones que usted desea de parte de Dios, luche para que Dios también se las dé a su prójimo, luche en favor de su hermano, en favor del bienestar de las demás personas. Es necesario tener el amor divino para amar a Dios y amar a cada uno de vuestros hermanos. En el amor divino están todas las virtudes; si necesitamos paciencia para pasar las etapas difíciles y malas, entonces la paciencia será manifestada. Si la virtud que tiene que manifestarse es ciencia, pues conocimiento del Cielo recibiremos. La misma fórmula sirve para todas las demás virtudes, ya sea fe, temor de Dios o amor fraternal, que es el amor que sentimos los unos para con los otros. Pero la virtud que corona todas las demás es el amor divino, esa virtud procede de Dios, y para cada persona tiene que dejar que Dios manifieste en él todas Sus virtudes. (2 PEDRO 1:4 AL 8)

 

 

“EL CARÁCTER”

LA PERSONALIDAD (MASCARAS)


“LA PERSONALIDAD Y EL CARÁCTER.”

Encontramos que hay personas que tienen un temperamento que los hace cometer muchos errores. El temperamento se obtiene por nacimiento, por herencia de los padres, abuelos, bisabuelos o tatarabuelos, por eso algunos dicen: “Este hijo mio sacó el temperamento de mi papá o de mi abuelo.” Es porque el temperamento se obtiene por herencia. Pero uno no puede actuar basado únicamente en el temperamento, pues así podría hacerse daño uno mismo y a otros, el temperamento es como un caballo, y como tal necesita ser controlado. ¿Y cómo podemos hacerlo? Para eso necesitamos tener un buen jinete, que es el carácter, el carácter es la marca grabada, un buen jinete o carácter va a dominar bien el temperamento, de modo que la persona sea de bendición. Nuestras acciones son fruto de nuestro carácter; lo primero que le viene a la persona es un sentimiento, un impulso que rápidamente es procesado y traducido en palabras en forma de pensamiento. Luego la persona analiza los pro y los contra para luego tomar una decisión y actuar, y en la repetición de los actos se forma el hábito. Por ejemplo, una persona que fuma, lo primero que le vino a esa persona fue un sentimiento, una sensación, un impulso, el cual luego le produjo un pensamiento del tipo: “Debes fumar,” luego lo analizó, el pro, o sea, “me producirá algún tipo de sensación nueva,” y el contra: “¿Cómo yo sé que no hará bien a mi vida, a mi cuerpo?” Pero tuvo que tomar una decisión, y decidió por probar el primer cigarrillo, esa acción de fumar fue el resultado de todo ese proceso interior que ya se convirtió en algo exterior. Por primera vez fumó, luego fumó la segunda y tercera vez; y cuando se dio cuenta ya la repetición de esa acción le formó un hábito de fumar. Así es en todos los casos: hábitos malos o hábitos buenos son obtenidos por la repetición de las acciones. Por eso cada persona debe tomar muy en cuenta sus hechos, porque cada uno es responsable de sus acciones,sean buenas o malas, pues responderá ante Dios por ellas. Por eso es muy importante la persona vigilarse a sí mismo, cuando le viene un impulso, un deseo, debe examinarlo con la Palabra de Dios, y al ver que no es bueno, entonces lo rechaza, al rechazarlo porque tiene libre albedrío, la persona ya canceló ese impulso malo el cual fue manifestado por medio de ese pensamiento negativo. El futuro es muy importante para toda persona, por eso todos desean tener un futuro bueno. Jesucristo dijo: “Lo que el hombre sembrare, eso también segará.” (Galatas 6:7) Cada persona con sus acciones está sembrando su futuro, usted debe tener el Control de su temperamento en vez de estar quejándose de él, para eso usted debe cultivar un buen carácter que sepa dominar el temperamento. Y nosotros podemos pedir a Dios lo mismo que pidió el rey Salomón (2 Cr. 1:10): sabiduría y ciencia para gobernar nuestro temperamento y todo nuestro ser, así gobernar nuestra vida, de modo que sea agradable a Dios. Es muy importante que los padres vigilen sus hijos para que se vaya formando en ellos un buen carácter, puedan tener un buen dominio de su temperamento y sean de bendición; porque cada padre es responsable de sus hijos. Que el caballo del temperamento suyo sea montado por un buen jinete, un buen carácter que lo puede llevar a un buen recorrido en esta vida terrenal, agradando y sirviendo a Dios, caminando en el Reino de Dios. Vigile su temperamento, téngalo bien agarrado con las riendas, para que no vaya a hacerle daño a otras personas con su temperamento, sino que sea usted de bendición en la Tierra para la obra de Dios y para su prójimo.

FUENTE BIBLIOGRAFICA

Concordancia Bíblica Reina- Valera versión 1960

La Santa Biblia, Versión Reina-Valera, Revisión Holman 1990

Programa William Soto,  Por Ph. D. William Soto Santiago-

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